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Adrenalina y aventura - Ricardo Véjar

  • Foto del escritor: Daniel Vélez
    Daniel Vélez
  • 30 jul 2020
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 12 ago 2020

Increíble historia viajera de Ricardo:

"Mi viaje al volcán Cotopaxi fue un día muy interesante del mes de abril decidimos ir de paseo al Parque Nacional para intentar llegar a tocar la nieve. Todo empezó muy bien y nuestro camino iba tranquilo sin ningún inconveniente, es un viaje que dura alrededor de una hora y media hasta llegar a la entrada del parque y luego alrededor de 45 minutos en subir al parqueadero que está en las faldas del volcán Cotopaxi. Todo iba muy bien, hasta que llegamos a la subida de cerca del parqueadero, alrededor de unos 100 a 200 metros nos faltaba para llegar al parqueadero donde empezamos a tener ciertos inconvenientes con el auto porque lastimosamente algo sucedía y era curioso ver cómo autos muy pequeños con motores muy débiles podían subir tranquilamente. Por más que yo quería acelerar el auto simplemente no subía, no quedó más alternativa que dejar el auto parqueado en la mitad de la cuesta; como dije estábamos muy cerca del parqueadero entonces no valía la pena regresarse ni perder la oportunidad de estar ahí. La primera opción fue aventarse a la primera persona que subiera y pedirle de favor que nos llevará hasta la parte de arriba porque si bien era cierto, faltan 100 o 200 metros, pero era una subida muy fuerte. Por suerte pasó una pareja a quienes pedimos ayuda, tenían un auto muy bueno 4x4 y era fácil subir. Nos ayudaron y llegamos al parqueadero, nos despedimos muy amablemente y fuimos a jugar con la nieve, a probar que se sentía eso; porque en el país en donde estamos realmente las condiciones climáticas no producen nieve en ninguna época del año. Luego de un buen rato de estar jugando, divirtiéndonos y tomándonos fotos, decidimos emprender el regreso. Llegamos caminando el auto y para mi sorpresa en realidad el auto tampoco podía moverse en ningún sentido, una cuestión un poco complicada tuvimos que dar una vuelta en medio y al final bajar. Había un sonido medio especial, medio fuerte que golpeaba algo debajo del auto, pero no había más opción que seguir bajando porque lastimosamente en el lugar donde estábamos no hay señal de teléfono. Entonces los 45 - 50 minutos que tomaba el llegar hasta abajo a la entrada del parque, pues, los toco bajar así con golpeteos. Para cuando llegamos a la entrada del parque pudimos llamar a pedir auxilio mecánico y hasta que llegara hicimos una pequeña parrillada tomando en cuenta que es 1 hora 30 minutos lo que debíamos esperar. Cuando llegó la grúa lo único que pudimos hacer fue subirnos al auto y disfrutar del camino de regreso mirando las estrellas desde la ventana de la cajuela; fue una aventura muy interesante un viaje muy bonito y a pesar que todo salió mal lo volvería a repetir.

 
 
 

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